jueves, 25 de agosto de 2011

Mueren Miles de Tortugas en Chiapas

José Salazar
Más de 379 mil nuevas tortugas están en riesgo de morir con el inicio de la temporada de desove, ante el adeudo salarial superior a 480 mil pesos que corresponden al periodo enero-agosto, recurso que la Secretaria de Hacienda y Crédito Público a la fecha no ha liberado.
            Son 13 los trabajadores que laboran en el campamento (11 del proyecto de inversión y dos de gasto corriente), mismos que a pesar de la falta de salarios han continuado con el proyecto de Protección y Conservación de la Tortuga Marina en Chiapas, pertenecientes a la Secretaria de Medio Ambiente Vivienda e Historia Natural  (Semahn), porque es común que dicho recurso se atrase pero no más de medio año, aseguró una persona que por temor a represalias prefirió omitir su nombre.
En efecto el campamento esta cerrado, esto se pudo notar porque esto sucede en periodo de vacaciones, pero los trabajos de vigilancia y captación de nidos continúan, esa parte esta cubierta pues desde abril liberaron la parte operativa, con eso se ha cubierto el gasto de gasolina e insumos para laborar.
Desde 2007 al este año quienes trabajan en el campamento han logrado colectar más 23 mil 710 nidos, lo equivalente a  2 millones 253 mil 283 huevos recuperados, haciendo un total de un millón 616mil crías liberadas.
El año pasado se lograron capturar 379 mil 572, si la secretaria de hacienda continúan sin liberar el recurso, este año el trabajo de tortugas podrían perderse, porque los trabajadores tendrían que buscar el sustento en otro lado.
La mayor parte de los recursos para laborar —donde se incluyen salarios— se emiten mediante la modalidad proyecto de inversión, al no ser de gasto corriente no incluyen un presupuesto especifico, por ello año con año se tiene que estar renovando, el proyecto de la conservación de tortuga marina esta siempre en concurso, los constantes recortes de gastos han disminuido el presupuesto este año su retrazo.
El recursos que destina es solo hasta agosto, después de esto se tiene que buscar mas recursos para terminar el año, para los gastos de operatividad de este importante santuario marino se tiene que erogar un recurso de un millón 200 mil pesos, mimos que el año pasado se entregó en dos partes, por el proceso de gestión de recurso.   



miércoles, 24 de agosto de 2011

La conservación del Cocodrilo en Chiapas

José Salazar
En el lapso de siete años, cientos y miles de personas han entrado a las fauces de Museo Cocodrilo (Mucro) y salido por uno de sus costados, quizá impresionados, horrorizados o temerosos por el tamaño de este depredador cuyas dimensiones en ocasiones rebasan los cinco metros y su existencia más de 50 años.
Estos seres de grandes mandíbulas e intimidantes dientes fueron admirados y respetados por culturas prehispánicas, y que en la actualidad los reptiles de sangre fría encontraran un lugar para cambiar su historia y mostrar a los visitantes la importancia de sus existir, no es cuestión de magia, mucho menos de suerte, se debe al trabajo de personas que ayudan en la subsistencia de esta especie que los visitantes no ven.
Ellos sus cuidadores, no están escondidos, ni son personas con el rostro desfigurado, o partes amputadas  por el contacto con los predadores y que por ello prefieran sólo salir de noche, las actividades que realizan son por la madrugada, la tarde y cuando el Zoológico Miguel Álvarez del Toro (Zoomat) cierra las puertas a los visitantes, culpables del buen estado de los encierros, de la limpieza, salud, traslado, de lo que está en las vitrinas, de la recuperación de especies, de que se desconoce y es esencial para el buen  funcionamiento de Museo.
Oculta entre los murales decorativos que ambientan los espacios que cuentan de la existencia y el proceso reproductivo de las tres especies de cocodrilos que se encuentran en el estado, una puerta es la entra a lo que muy pocos conocen y donde ellos están la mayor parte de su tiempo.

UN TUBO O LA MANO
Él es observado por más de un veintenar de ojos, se mueve con lentitud entre colas  y dientes afilados, consciente de que un mal amarre, una cinta desatada puede ser la diferencia entre un buen manejo y quedar a merced de ellos, esto lo ha aprendido en los cinco años que lleva formando parte del Mucro.
Su cabello raro es compensado por la barba que cubre su rostro, de compleción delgada en sus manos se cumple el refrán que dice “los cocodrilos no tienen memoria” porque no importan cuanto tiempo pases con ellos, son salvajes, dice Manuel Martínez, mientras enseña sus manos mismas que le han sido cosidas; porque como dice sus mandíbulas están diseña para cerrar pero no para abrir, así que en varios de sus dedos quedaron atrapados y tuvo que esperar para sacarlos, es parte del trabajo –sonríe-
Detrás de la puerta que se abre sólo para ellos, se encuentran el área de cuneros, donde cientos de cocodrilos nadan y esperan a que llegue el “Carnicero” con un buen pedazo de pescado, pollo o res, todo pende de la pizarra que cuelga de la pared la cual designa lo que se han se comer, quien explica que los animales en cautiverio y principalmente los cocodrilos se condicionan aún sonido para poder establecer un área de alimentación, ya que la acción de dispersar alimentos en un estanque podría propiciar un infección, demás que la limpieza implicaría un mayor riesgo.
Allí se encuentran varios encierros, donde están los ejemplares de mayor edad mismos que pueden ser donados para el establecimiento de alguna UMA,  con la capacidad de devorar un pollo de un solo bocado, y otros que han sido rescatados para estudios porque padecen enfermedades propias de la especie que complementan la parte de investigación.
EL CAZA COCODRILOS
En 2004 llegó al estado un hombre robusto de cabellera larga, afamado por su trabajo, pasión e investigación sobre esta especie, de intimidante apariencia se dispuso a impulsar el trabajo heredado por Don Miguel Álvarez del Toro, fue así como Jerónimo Domínguez Laso, acepta el reto de impulsar este espacio de  exhibición e investigación científica.
Con el paso del tiempo se puede decir que se ha cumplido con parte del trabajo, al exponer y acercar a esta especie que durante años ha estado alejada de las personas, aunque en un principio el proyecto se concibió como un espacio sólo de exhibición, se logró hacer una ampliación hacia el área de manejo, al tener las tres especies se fueron dando líneas importantes de investigación, que requiere mayor tiempo teniendo como resultado la publicación de 104 artículos científicos en siete años.
En este tiempo no solo se midieron especímenes y se recataron huevos, se logró impulsar estudios científicos que son reconocidos a un nivel nacional e internacional, lo que representa esfuerzo y dedicación. El mayor de los triunfos ha sido  la reproducción de las tres especies, el rescate del chato, un ejemplar único,  la investigación de los cocodrilos azules, lo que ha quedado en el aire y por lo que se tiene que trabajar es el desarrollo del Mucro como un centro de investigación.


Avistan águila arpía en el monumento natural Yaxchilan



José Salazar
Después de 13  años de no suceder un avistamiento de águila arpía en Chiapas, y que el director de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) declarará como extinta a esta especie, fue mediante una red social que la oficina de comunicación de dicha dependencia, diera a conocer un avistamiento de  águila  en el monumento natural yaxchilan.
Según la información emitida el avistamiento se logró durante un recorrido de monitoreo biológico, personal de campo del grupo de Siyaj Chan en colaboración estrecha con el Monumento Natural Yaxchilán logró el avistamiento del águila arpía, especie que se considera en riesgo de extinción, en la selva lacandona.
Desde 1998 años se ubica el último  registro en la zona, en la Reserva de la Biosfera Montes Azules. El ave de magnánimas proporciones, fue fotografiada a las 8:30 de la mañana del sábado cuando se localizaba perchada en un árbol, por Silvano López Gómez (colaborador de Conanp) y dos personas más, durante un recorrido de reconocimiento de especies de aves. Se estima que el ejemplar era adulto por las características de su pecho y alcanzaba unos 90 centímetros de altura.
El lugar exacto de localización se encuentra en las coordenadas Y=1,863,000.00 X=718,845.00, en un ecosistema de selva alta perennifolia, a 200 metros del río Usumacinta, sobre la ruta fluvial hacia la zona arqueológica de Yaxchilán, sobre el lado mexicano de la frontera que divide con Guatemala.
El avistamiento, según la dirección del Monumento Natural Yaxchilán de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, a cargo de la  Sonia Náñez Jiménez, sería de gran trascendencia para la comunidad científica especializada en la especie de aves rapaces, que se ubica en la categoría en peligro de extinción,  y que para el Estado de Chiapas es importante y denota la relevancia de la selva lacandona y sus áreas naturales protegidas.
 El águila arpía requiere de grandes extensiones de áreas conservadas para sobrevivir y otras especies indicadoras son parte de su cadena alimenticia como los monos.

jueves, 18 de agosto de 2011

La selva es su vida; conservarla, su razón de existir


José Salazar
El nombre de este poblado de no más de 20 familias retumbó en las instalaciones del Centro Banamex de la ciudad de México, Puerto Bello Metzabok, ganador del Premio al Mérito Forestal 2010, nominación que realizó la Comisión Nacional Forestal (Conafor), decía Rafael Elvira Quesada, secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), mientras un hombre de túnica subía al estrado a recoger el reconocimiento y un cheque por 80 mil pesos.

¿Qué importancia puede tener Metzabok para ser el ganador, superando a Oaxaca, Puebla, Veracruz y otros estados que se encontraban dentro de la misma categoría?

Escondido en la inmensidad de lo que una vez fue la impenetrable Selva Lacandona de Chiapas, este poblado lucha para no ceder ante las amenazas de las armas de los cazadores, saqueadores, pescadores, quienes se esconden en la penumbra, ingresando por las partes más alejadas, con rifles, machetes, costales, ya sea para llevar palma, algún animal, maderas preciosas o piezas arqueológicas.

Metzabok toma su nombre de unas de sus lagunas, aguas limpias y cristalinas que son reflejo del alma de verdaderos hombres, quienes por siglos han vivido y convivido con la naturaleza, entendiendo que la conservación y cuidado de los recursos naturales garantizan la subsistencia.

Enemigos de sí mismos

Son las cuatro de la mañana a cientos de kilómetros de la capital chiapaneca, cuando muchos aún duermen ellos se levantan; rodeadas por pequeños poblados que han derribado la selva, estas tres mil hectáreas heredadas por siglos son el refugio de animales, aves, plantas, flores y una cultura que se niega a morir con el tiempo.

Se han colocado las botas de hule, la tarea de conservación que realizan estos hombres inicia antes de que salga el sol. Toman sus mochilas y una botella de pozol agrio, naranjas, plátanos, algunos productos enlatados son guardados en la bolsa que se echan en la espalda, según sea la distancia y el punto que tengan que vigilar.

Enrique Valenzuela, Ulises y Eddie toman sus remos y suben a los pequeños cayucos que están en una de las entradas de la laguna, donde los tinteros, eternos protectores de este líquido, se abren para dar paso a las pequeñas embarcaciones.

Testigo de su labor

La luna, eterna testigo del ir y venir, se refleja sobre el agua. El frío y el aire les rozan la cara. El frente del cayuco parte el agua mientras el remo se sumerge para dar más impulso. Se dirigen a puntos alejados donde abundan los animales pero también los peligros. No llevan armas, la labor de conservación implica usar las palabras para ahuyentar o hacer entrar en razón a los intrusos. “A veces funciona y otras no”, dice Enrique Valenzuela, comisario ejidal.

—¿Qué pasa cuando no entran en razón?

—Domina la ley de la selva, valiéndonos de artimañas en ocasiones hemos arrebatado el arma, la entregamos a las autoridades, pero los dueños de las armas nunca aparecen; ellos entran porque al acabar con la selva que tenían los animales han encontrado un lugar, han acabado con lo que tienen, hasta consigo mismos, y ahora quieren hacer lo mismo aquí, pero no importa, si nos apoyan lucharemos por conservar hasta donde nos dé la vida.

La otra mirada

Desde otro punto de vista, Metzabok fue parte fundamental del desarrollo de los mayas, esto lo demuestran las más de cinco pirámides cubiertas por la vegetación, árboles inmensos recubren lo que una vez fue quizá un lugar importante para el desarrollo de esta civilización.

Sobre la tierra hay vasijas y caracoles. Según Enrique, hace mucho tiempo llegaron investigadores de Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), quienes con ayuda de un escáner exploraron la inmensidad de este lugar, el cual pronto será abierto al público.

El recorrido por las lagunas, que tiene un costo de 400 pesos para dos personas, parte de las ruinas, en cuyas paredes se observan pinturas que representan hombrecillos, una especie de águila, un hombre jaguar con un penacho; se visita la cueva Tzidbana, en la cual, según la leyenda, no pueden ingresar mujeres; una cueva más donde hay un esqueleto que ha estado allí durante siglos, además las paredes donde hay ollas y dioses de los lacandones.

El vigilante

Cuando parece que se ha conocido lo mejor de Metzabok, que sus aguas, su vegetación e historia te han cautivado, falta lo mejor, dice Enrique, quien ha guiado el recorrido explicando la importancia de este pedazo de cielo, pulmón de la Tierra, que provee de aire limpio y agua a Chiapas.

“Hay un sendero importante, una vista hermosa que no se pueden perder”, indica mientras señala a una montaña, misma que poco a poco vamos rodeando. El cayuco atraca, lo jalan para poder descender, un camino en subida perfectamente trazado nos lleva a este mirador. Han pasado 30 minutos de recorrido. Por instantes, el cansancio hace que nos detengamos, la vista cada vez es más hermosa, se aprecia la del lago y la selva. En el camino hay un hueco donde se filtra aire fresco; es un respiradero natural, explican nuestros guías.

El camino en acenso continúa. Varios pasos adelante, los hombres verdaderos que habían partido a vigilar están reunidos en la cima de esa montaña coronada por una pequeña pirámide. “Según mis abuelos, este punto era para vigilar”, comenta Enrique Valenzuela. A lo lejos se aprecia el campamento y las casas donde vive la gente de Metzabok, las lagunas, e incluso se divisa la línea que divide la zona de conservación y el daño que le han hecho quienes viven alrededor de ella.